Patatas crujientes al horno

Uno de los mayores y simples placeres es comerse unas patatas fritas, bien crujientes.

La manera de lograr esa textura tan crujiente se tienen que freír en abundante aceite a 180º. Pero a causa de la absorción del aceite se convierten en un alimento con gran aporte calórico.

Si queremos disfrutar de las patatas prescindiendo del extra de calorías, veremos dos formas de prepararlas reduciendo la cantidad de aceite y sin renunciar a su textura crujiente.

Lo primero que hay que hacer es la elección de la patata: Debe contener poco agua y usar las que habitualmente pedimos para asar. Las dos variedades más recomendables son las Kennebec con denominación de origen Patata Gallega, o la Red Pontiac también llamada patata roja.

No usaremos las patatas nuevas ya que contienen mucha humedad y al meterlas en el horno se asan pero no quedan crujientes.

Primera propuesta de elaboración . Se pelan las patatas, se cortan en bastones de 1 cm , se sumergen en agua fría por espacio de 10 minutos para que pierdan un poco de almidón.

Pasado ese tiempo se sacan del agua secándolas muy bien, se ponen en un bol echándolas una cucharada pequeña de aceite, removiendo bien para que se impregnen, se colocan en un placa de horno con papel absorbente y se meten al horno que estará previamente encendido a 200º durante 20 minutos.

Pasado ese tiempo se sube la temperatura del horno a 250º durante 10 minutos para que se terminen de dorar por todos los lados. Se sacan, se añaden sal y listas para comer.

Segunda propuesta de elaboración para patatas más gorda .- Con esta segunda forma se pueden cortar las patatas en bastones de más de 1 cm, ponerlas a hervir en una vaporera para que no cojan excesiva humedad durante 10 minutos, pinchándolas de vez en cuando para saber cuando están listas.

Pasado ese tiempo se echa una cucharada pequeña de aceite de oliva virgen extra ,se impregnan bien, y se colocan en una placa de horno con papel a máxima potencia durante 5 minutos para que se doren y listo.

Como veis las dos formas son muy parecidas, las dos enormemente sanas y con el mismo resultado crujiente.

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